DELEITÉMONOS EN SU PRESENCIA

INTRODUCCIÓN

Cuando hablamos de adoración pensamos luego en como acercarnos a Dios, y como podemos estar en su presencia y mantenernos en ella. La adoración a Dios y la presencia están siempre conectados. Cuando estamos en su presencia nuestro mayor anhelo es adorarle con todo lo que somos, hacemos y tenemos; no importa el lugar en donde nos encontremos, ahí podemos adorarle; por eso es que no debemos pensar que adoración son cantos y música, sino mucho más que ello; es toda nuestra vida rendida a Dios. Pablo dice: “Por eso mis amados hermanos ofrézcanse a Dios que es el servicio que ustedes deben ofrecerle rendidos a Él.” Romanos 12:1 PAR

La Escritura nos exhorta a deleitarnos en Él, entonces debemos pensar en lo siguiente:
¿Cómo puedo hacer que mi vida de adoración alcance su nivel más profundo?
¿Cómo puedo inculcar la convicción de que el Dios creador y sustentador de la vida es el mayor tesoro?

APRENDAMOS A DELEITARNOS EN DIOS

Démosle a Dios lo que es de Dios, sabiendo que todo le pertenece a Él, La Escritura dice que existimos por Él y para los propósitos de Él; nuestro amor, nuestro corazón, nuestra mente, nuestras fuerzas debemos rendirlos a Él. Entonces descubriremos que:

  1. En su presencia hay plenitud de gozo. El rey David experimentó el gozo del Señor en las diferentes circunstancias que le tocó vivir, muchas de ellas huyendo de quienes lo querían matar.   Salmo 16:11
  2. En su presencia escuchamos su palabra. El apóstol Pedro llegó a la casa de Cornelio porque éste tuvo la visión del ángel quien le dijo que iba a escuchar lo que Dios quería hablarle a través de Pedro. “Todos estamos hoy aquí en la presencia de Dios para escuchar lo que Dios te ha mandado.” Hechos 10:33
  3. En su presencia pedimos y esperamos.
    “Deléitate asimismo en el Señor y Él te concederá las peticiones de tu corazón.”  Salmo 37:4

EL GRAN PROBLEMA ES EL MUNDO

“No amen al mundo, ni las cosas que están en el mundo.” 1ª. De Juan 2:15,16.

El apóstol es muy enfático al decirnos todo lo que hay en el mundo: “Porque los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre sino del mundo. Y el mundo pasa y sus deseos…”

El antídoto descrito por la palabra de Dios para no amar al mundo es amar a Dios y aprender a deleitarnos en su presencia. El diablo anda buscando como hacer negocios, ofreciéndonos el cielo y la tierra pero a costa de nuestra alma.

Qué significa realmente deleitarse en Dios: Es un estado de completa satisfacción de la mente y del alma en la belleza moral y el amor de Dios. En otras palabras significa estar totalmente satisfecho con Dios en cada área de nuestra vida.

LOS PELIGROS DE NO DELEITARNOS EN SU PRESENCIA

El predicador y pastor Richard Baxter en su visión de la adoración nos describe varios peligros al no deleitarnos en Dios, describimos algunos de ellos.

  1. Puesto que en toda la Escritura Dios nos manda deleitarnos en Dios; al no obedecer estos mandamientos,  desagradamos a Dios por no experimentarlo como nuestro mayor deleite.
  2. Si Dios no es mi mayor tesoro, mis palabras acerca de Dios serán vacías y forzadas.
  3. Puesto que el deleite proporciona un impulso mayor que la mera obligación, al no deleitarme en Dios perderé mi principal motivo para obedecer.
  4. Sufriré grandes tentaciones, porque no estar lleno de los deleites de Dios convierte los placeres del pecado en más atractivos.
  5. Seré más susceptible a la apostasía, y a los vientos de la mala enseñanza.

CUALES SON LOS BENEFICIOS DE DELEITARNOS EN DIOS

Entre las cosas buenas que sucederán en mí vida puedo esperar las siguientes:

  1. Mayor seguridad de la salvación, porque deleitarme en Dios demostrará que le conozco y que le amo.
  2. Mayor paz en tiempos de prueba. Cuando estoy lleno de los deleites eternos, la adversidad-que es una pérdida de cosas terrenales- no me preocupará tanto.
  3. Una mente más alerta y despierta, porque recibo mayor provecho de un sermón, de  la lectura de su palabra, y mi mente está más despierta a cualquier idea que pueda avivar mi pasión.
  4. Un mayor gozo en mi trabajo, porque el deleite me libera de gran parte de la carga del trabajo, cualquiera que este sea. Descubriré que son ciertas las palabras del Salmo 100:2 “Sirvan al Señor con alegría, vengan ante su presencia con regocijo”
  5. El deleite en Dios aumenta mi gozo en casi todas las demás cosas que hagamos. Disfrutamos de las cosas materiales sin que se convierta en un ídolo ni en un obstáculo

Dios quiere que disfrutemos de todas las cosas que nos da, y las da en abundancia.

Recordemos de cuantas cosas no da el Señor para aumentar nuestro deleite en Él:

Nos da su santa palabra, nos da la fe para creer en Él y en su palabra, nos da su Espíritu, nos da su amor, nos ha dado la cruz de Cristo para ser perdonados y liberados de cualquier cadena, nos da mandamientos y leyes justos, y nos da grandes y maravillosas promesas para vivir con ellas.