Era necesario un cambio de sacerdocio

INTRODUCCIÓN

El nuevo pacto obligó a cambiar el sacerdocio, la ley y el mandamiento, y el sacrificio; que garantizaran nuestra herencia. Nuestra  herencia es todo lo que nos pertenece según la promesa que Dios le hizo a Abraham en el pacto que hizo cuatrocientos años antes de que Dios levantara  a Israel como su especial tesoro y el pueblo de su pacto. El nuevo pacto necesitaba de un mediador ya no de la tierra, sino enviado por el Padre Eterno, que se ofreciera a sí mismo sin mancha y en un ministerio mucho mejor, establecido sobre mejores promesas. Cristo Jesús es el mediador del nuevo pacto. Hebreos 9:15

 LA DEBILIDAD E INEFICACIA DEL SACERDOCIO LEVÍTICO

 “A la verdad el mandamiento anterior fue anulado por ser ineficaz e inútil, porque la ley no perfeccionó nada…La ley constituye como sumos sacerdotes a hombres débiles.” Hebreos 7:18,19

El sacerdocio anterior al nuevo pacto fue según el orden de Aarón designados de la tribu de Leví, como dice el libro de Hebreos, no pudo perfeccionar nada, pues los sacerdotes terminaban al morir y otros los sucedían por todas sus generaciones.

Los anteriores sacerdotes eran imperfectos según la ley de Moisés, pues no podían salvar ni dar promesas de una herencia eterna. Ministraban en un tabernáculo terrenal que era figura del verdadero, del celestial.

Los sacrificios según la ley de Moisés se ofrecían cada año y solo recordaban los pecados pero no los podían quitar. Hebreos 10:11

El mandamiento anterior fue anulado porque no daba esperanza, tampoco daba acceso a la presencia de Dios.

El sacerdocio ha ocupado un lugar muy importante en el servicio al Señor y cumple un papel necesario en el ministerio de la reconciliación del pecador con Dios, acercándolo a El. En el tiempo de la ley, era el encargado de los sacrificios para cumplir con lo que Dios exigía de su pueblo, intercediendo ante el Señor en el tabernáculo de reunión.

LA SUPERIORIDAD EN EL SACERDOCIO DE CRISTO JESÚS

“Porque tal sumo sacerdote nos convenía, santo inocente, sin mancha a Dios, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.” Hebreos 7:26

En el nuevo pacto anunciado por el profeta Jeremías, el Sumo sacerdote ya no es del orden de Aarón, es según el orden de Melquisedec, rey de justicia y rey de paz, sin principio ni fin de días; es sacerdote del Dios Altísimo. Este sacerdocio fue establecido con juramento del que dijo: “Tu eres sacerdote para siempre.” Hebreos 7:17

Con Él se introduce una esperanza superior por lo cual nos acercamos a Dios. Heb. 7:19

Cristo Jesús como nuestro gran sumo sacerdote se sentó a la diestra de la majestad en las alturas, ministro del lugar santísimo y del verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre; ha alcanzado un ministerio sacerdotal tanto más excelente por cuanto Él es el mediador de un pacto superior, establecido sobre promesas superiores.  Heb. 8:1-6

 PORQUE NOS CONVENÍA CRISTO JESÚS?

 “Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” Heb. 2:18

 “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.”

Hebreos 4: 14-16

Nuestro sumo sacerdote como mediador de un mejor pacto, siempre va a estar dispuesto para auxiliarnos en toda tentación, en toda clase de pruebas que nos vengan; por lo que debemos atender la exhortación  de Hebreos 4:16. “Acerquémonos, pues con confianza al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro.”

 En ninguno otro podríamos tener mayor consuelo y esperanza, y esto, gracias al juramento con que el Padre designó al Hijo para ser Señor sobre su casa que somos nosotros; y gracias también al nuevo pacto del cuál  Cristo Jesús vino a ser el mediador entre Dios y nosotros los hombres.

 “Porque seré misericordioso en cuanto a sus injusticias y jamás me acordaré de sus pecados.” Jeremías 31:34, y Hebreos 8:12