LA ADORACIÓN A DIOS COMO UN SACRIFICIO VIVO

Introducción

La adoración es un homenaje que los redimidos por Cristo Jesús le rendimos al Dios creador y sustentador, por lo que Él es; porque Él es nuestro Dios; por la comunión que el Espíritu Santo nos ha dado, para acercarnos a Él. Una de las formas que más le agrada al señor es cuando lo hacemos como un sacrificio vivo. “Vengan, adoremos y postrémonos! Arrodillémonos delante del Señor, nuestro hacedor. Porque Él es nuestro Dios, nosotros somos el pueblo de su prado y las ovejas de su mano.” Salmo 95:6,7
El creyente redimido que constantemente está recibiendo el amor y la gracia del Señor, siempre va a tener motivos para adorarle en Espíritu y en Verdad.

Abel ofreció a Dios un sacrificio superior

“Abel también trajo una ofrenda de los primogénito de sus ovejas, lo mejor de ellas. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda.” Génesis 4:4 Ya conocemos la historia trágica de Caín y Abel. Abel murió como un sacrificio vivo agradable a Dios; pero antes se presentó ante su creador dejando testimonio de haber agradado a Dios, trayendo lo mejor de lo que él tenía, sus ovejas. En seguida leemos como Dios trajo un sustituto a Abel, nace Set, “Entonces se comenzó a invocar el nombre del Señor.” Génesis 4:25,26
Cuando Dios se agrada, recompensa con lo mejor, levantó con Set, una generación que invocara su nombre, lo honrará y lo glorificará.

El holocausto sobre el altar de Noé

“Entonces edificó Noé un altar al Señor, y tomando de todo cuadrúpedo limpio y de toda ave limpia, ofreció holocausto sobre el altar. El Señor percibió el olor grato…” Génesis 8:20,21

Nuevamente vemos a un hombre que al haber experimentado una gran salvación, con gratitud levanta un altar y ofrece un sacrificio de animales limpios. Dios ve con agrado su ofrenda y hace un pacto que traería bendición a la humanidad, no volvería a destruir a su creación, pondría un arco para recordarle su pacto. No faltaría la siembra y la cosecha, el frio y el calor, el invierno y el verano, el día y la noche, Dios siempre va a bendecirnos como lo hizo con Noé y ahora con Noé.
“Entonces  Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra.” Génesis 9:1

El sacrificio de Abraham con el mejor pacto y promesa eterna

“Y le dijo: Toma a tu hijo, a tu único, a Isaac a quien amas, ve a la tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré…Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a ustedes.” Génesis 22:2 y 5

No fue fácil para Abraham obedecer al Señor en lo que le pedía, sin embargo Abraham reconoció que tanto él como Isaac, le pertenecían a Dios, “Ahora conozco que temes a Dios…” V. 12

Este acto profético tiene un significado glorioso y eterno, estaba simbolizando la muerte de Cristo Jesús por todo la humanidad pecadora y mala. Toda la creación está siendo bendecida al creer y recibir la salvación, y el perdón de nuestros pecados por el único y perfecto sacrificio.

Conclusión: Nuestra adoración a Dios debe ser como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, este es el mejor acto de homenaje de un creyente que ha sido redimido por la sangre de Jesús y que con gratitud por su obra redentora se acerca ante su presencia como el Salmo 95 nos enseña.