PREPARÁNDONOS PARA TOMAR POSESIÓN DE LA HERENCIA

INTRODUCCIÓN

Todos sin excepción heredamos de alguien y dejamos herencia a otros. La herencia es para disfrutarla sacándole el mayor provecho y de ellos podemos también dejar  herencia.  La promesa que Dios  dio a los hijos de Israel de que iban a heredar una tierra de bendición era firme e irreversible. Recordemos a Balaam cuando pronunció bendiciones sobre Israel “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta ¿Lo ha dicho Él, y no la hará? Ha hablado, y no lo cumplirá?  Números 23:19.

La travesía por el desierto cubrió el tiempo necesario para que los hijos de Israel estuvieran en condiciones de tomar posesión de la tierra prometida; los cuarenta del desierto fueron necesarios para despojarse de todo lo que traían de Egipto: Idolatría, avaricia, codicia, malos deseos, etc.

 La nación de Israel necesitaba varias cosas para entrar, tomar posesión y disfrutar de la tierra anhelada.

  1. Un nuevo líder, experimentado, conocedor del lugar y del pueblo a donde se dirigían, probado en un desierto por cuarenta años y lleno de fe en lo que Dios había prometido. Moisés el libertador había muerto; entonces Dios habló a Josué: “Mi siervo Moisés ha muerto, ahora pues, levántate cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los Israelitas, todo lugar que pise la planta de su pie les he dado a ustedes, tal como dije a Moisés.” Josué 1:2,3

La característica sobresaliente de Josué fue su fe, su obediencia y su espíritu de servicio; esto le valió que Dios lo escogiera y lo llamara a esta gran misión.

Nuestro líder por excelencia, nuestro Moisés que va delante de su pueblo guiándolo, sustentándolo, intercediendo ante el Padre; con mayor gloria que el anterior Moisés, con un nuevo pacto y con mejores promesas; nos asegura que hay una tierra prometida, una herencia que está preparada para nosotros.  Heb. 3:2-6

“Consideren a Jesús…el cual fue fiel al que lo designó…”

  1. Un pueblo con un corazón y un espíritu nuevo, libre de toda avaricia, idolatría, codicia, sin hipocresía. Ezequiel 36:26,27 No cabe duda que el desierto sirvió para ello. Tomar posesión de una herencia eterna conlleva una preparación según los mandamientos de Dios y los que El Señor y su Espíritu van dictando al corazón

EL NUEVO PACTO NOS ASEGURA UN FUTURO EXITOSO Y GLORIOSO

 “Pero este es el pacto que haré  con la casa de Israel después de aquellos días , dice Jehová: Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón…” Jeremías 31:33

 A Israel, Moisés le dio las tablas del pacto, aunque ellos lo invalidaron; por ello Dios dispuso hacer un nuevo y mejor pacto, ya no con personas como Noé, Abraham, sino con el mismo, con su hijo, para que nadie lo invalidara. Su ley está escrita en nuestro corazón

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu Eterno El mismo se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo? Por eso es mediador de un nuevo pacto…para que los que han sido llamados  reciban la promesa de la herencia eterna.” Hebreos 9:14,15