Que la palabra de Dios tenga fiel cumplimiento en nuestra vida

“Y ustedes saben con todo su corazón y con toda su alma que ninguna de las buenas palabras de todas las que el Señor su Dios habló acerca de ustedes ha faltado, todas les han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado.”   Josué  23:14

INTRODUCCIÓN

Josué habla sus últimas palabras antes de morir, pero tenía muy presente cuando Dios lo designa para ser el sucesor de Moisés y las palabras “esfuérzate y se muy valiente, no temas ni desmayes, porque yo estaré contigo a donde quiera que vayas.”  Josué 1:7

Para ver el fiel cumplimiento de todas las promesas que Dios habló a Josué y a su pueblo escogido, se necesitaba esforzarse y ser muy valiente, Josué le creyó a Dios y todo el pueblo vio como el Señor cumplía cada una de las promesas que habló. Solo tenían que cuidarse de no olvidarse de esas palabras que sostuvo al pueblo en todo el desierto y ahora en todas las batallas en Canaán.

Josué fue testigo y dejó testimonio de como Dios cumplió todas las palabras y promesas que oyó de Moisés. Solo conoció los primeros cinco libros de la ley; el pueblo de ahora conoce toda su palabra. Al final de su vida como hijo de Israel y como servidor Josué pudo decir:

“Ninguna de ellas ha faltado.”

SOLO LOS VALIENTES ARREBATAN EL REINO

El simbolismo de aquel cordón rojo colgado en la ventana de la casa de Rahab, nos habla sin duda de salvación; cuando Dios había decretado destrucción total a Jericó, tan solo una casa obtuvo salvación, Rahab tuvo la valentía de creerle al Dios de los espías, ellos hicieron un pacto de preservarle la vida y Josué se recordó de ese pacto para librarla. El pacto se activa y  tiene validez cuando hay confusión y sombra de muerte; en cada problema que venga a tu vida, solo levanta tu clamor al trono de la gracia y Dios se va a recordar de su pacto para venir en tu auxilio. El Mismo Dios que estuvo presente en ese pacto, es el que está con nosotros hoy recordando su santo pacto. Es usted un hijo de pacto?  Es usted un pueblo de pacto? Está su matrimonio bajo pacto? entonces habrá salvación

Las Escrituras dicen que solo los valientes arrebatan el reino, Josué que significa El Señor salva fue un líder esforzado y valiente e inspiró a todo el pueblo a pelar y conquistar con todo el esfuerzo necesario y la valentía.

SI DIOS ESTÁ CON NOSOTROS QUIEN CONTRA NOSOTROS

Pero se requiere fe obediente y humildad para ver el cumplimiento de todas las palabras que Dios ha hablado. Siempre hay una promesa para cada problema pues Dios nos creó a su imagen y semejanza e hizo pactos que tienen validez hasta hoy, recordemos como lo hacía Josué con cada problema o batalla que enfrentaba, ahí estaba la palabra de fe, en su mente y en su corazón. “Para que recuerdes por donde te ha traído el Señor por todo este desierto, para humillarte y probarte a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.” Deuteronomio 8:2.  Nuestra actitud es importante para ver el cumplimiento de sus promesas. Las Escrituras dicen que al de corazón altivo Dios lo mira de lejos; también nos recuerda que al que se humilla Dios lo levanta y al que se exalta, Dios lo humilla. A cuenta de que merecíamos la salvación, y a cuenta de que Dios te ha puesto como líder, únicamente por su grande misericordia es que obtuvimos salvación y ahora un puesto de liderazgo.

La vida y el liderazgo de Josué nos muestran que para alcanzar la victoria debemos rendirnos a Dios; y  para guiar a otros debemos seguirle, estos son principios establecidos por Dios.

POR QUÉ NO SE HA CUMPLIDO LA PALABRA DE DIOS EN MI VIDA?

“Por eso los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos…por cuanto han venido a ser anatema…hasta que destruyas el anatema de en medio de ustedes.”  Jos.7:12

La obediencia es sin duda la actitud número uno para ver el cumplimiento de sus promesas; para reconocer que hemos desobedecido se requiere valentía y un corazón humilde.

Los ejemplos de Hai y Gabaón nos enseñan que Dios tiene motivos valederos para no cumplir su palabra que ha hablado para su pueblo. Josué 7: 11, 13, 20

La Escritura dice: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” 1ª. Juan 1: 9